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Obesidad en niños parte 2

Obesidad en niños Parte 2

La infancia y la adolescencia son las etapas ideales para la prevención de la obesidad, esto se puede dar por estrategias educativas que promuevan estilos de vida y de alimentación más saludables. También es importante diagnosticar la obesidad a una edad temprana porque de esta manera se pueden diseñar intervenciones que prevengan cualquier enfermedad.

 

La lactancia materna es la forma ideal de aportar a los niños pequeños los nutrientes que necesitan para un crecimiento y desarrollo saludables. Prácticamente todas las mujeres pueden amamantar, siempre que dispongan de buena información y del apoyo de su familia y del sistema de atención de salud.

Un aspecto muy importante para prevenir la obesidad es la lactancia. Cuando los bebés se alimentan de su madre, tienen el hábito de acostumbrarse a sentir saciedad; además de contener más nutrimentos que la leche de fórmula, está comprobado que el niño que se alimentó de la leche materna por lo menos durante los seis primeros meses de vida realizará más actividad física, trabajará más y estará más despierto.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna exclusiva durante seis meses, la introducción de alimentos apropiados para la edad y seguros a partir de entonces, y el mantenimiento de la lactancia materna hasta los 2 años o más.

El tratamiento consiste en consumir menos energía en la dieta y aumentar el desgaste por medio de la actividad física. Para ello debe intervenir toda la familia y, con el apoyo del nutriólogo, mejorar sus hábitos de alimentación y estilo de vida. Es decir, si queremos resultados positivos se debe trabajar juntos, con: familia, paciente y nutriólogo. La familia y el niño deben estar comprometidos consigo mismos y con el tratamiento, además de confiar en el nutriólogo, ya que se pretende evitar problemas en un futuro y complicaciones.

En la edad escolar, es importante evitar frecuentemente un estilo de vida sedentario y reducir el consumo de golosinas ricas en hidratos de carbono y azúcares, o darlos como premio al portarse bien o cumplir alguna meta.

La función del nutriólogo es:

  • Modificar la dieta.
  • Promover el ejercicio físico.
  • Educar sobre nutrición y facilitar la modificación de la conducta alimentaria.

Conclusiones:

La obesidad infantil es una de las enfermedades crónicas más peligrosas en la actualidad, ya que con la influencia de diversos factores, entre ellos la industria alimentaria, los niños tienden a comer más golosinas, comida chatarra, y refrescos. En los niños influyen mucho los hábitos de sus padres y los ambientes que se generen a su alrededor. Es importante detener y prevenir esta enfermedad, ya que provoca en los niños severos problemas psicológicos y cuando llegan a la edad adulta desarrollan enfermedades crónicas.

Nuestro papel como nutriólogos es propagar una buena educación nutricional ya que con esta herramienta las familias podrán llevar una alimentación correcta que les ayudará a prevenir la obesidad, fomentar y/o cambiar hábitos desde pequeños, evitando así las graves consecuencias a lo largo de su vida.

Fuente:

Ana Laura González Salas, Soraya Ameyali Ontiveros Guzmán y Rosa Aurora Venegas  Romero

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